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Artículo de Interés

La rutina, un enemigo silencioso

  • 01/10/2019

Por mucho tiempo se ha considerado al exceso de confianza como uno de los principales factores de riesgos y accidentes. En muchas ocasiones, el exceso de confianza y experiencia en un determinado cargo, nos hace pensar que tenemos la respuesta o solución para todos los problemas, sin embargo esto no es una realidad, porque siempre necesitaremos de la participación de todos para hallar mejores soluciones.

Por eso considera ser más productivo, trabajando más en grupo que individualmente, y así conseguirás mejoras que se verán reflejadas en la prevención y reducción de accidentes.

Muchos años de experiencia puede significar, que un trabajador tenga una habilidad especial para comprender y descubrir situaciones peligrosas rápidamente, donde otro empleado con menos años antigüedad y experiencia no las puede encontrar.

Sin embargo, un trabajador nuevo también puede evidenciar peligros que están a simple vista y que pueden pasar inadvertidos para otros. Es decir todos podemos tener la necesidad de ayudarnos mutuamente para construir un lugar de trabajo más seguro.

Frecuentemente hacemos las cosas por rutina, ello porque estamos acostumbrados a realizarlas de manera cómoda y no pensamos que hay otra manera más práctica, pero sobre todo más segura.

Parece que por el mundo en que

vivimos y por la inmediatez, muchas veces dejamos de pensar en la forma en que hacemos las cosas; pero si tan solo nos detuviéramos a analizar la manera en que trabajamos, con seguridad muchos de nuestros problemas podrían resolverse.

   Pensemos en un ejemplo práctico; imaginemos el pasaje de entrada a un taller de soldadura con dos tuberías largas junto a la pared; un determinado día, un trabajador tropieza con ellas y se rompe la muñeca; al enterarse de este evento, el encargado del departamento de mantenimiento encargó colocar en la pared y a un metro de altura de las tuberías una señal de advertencia que decía “PELIGRO”.
 
   Una semana después, otro empleado llevando algunos materiales en una caja, tropezó y dejó caer la caja rompiendo parte de su contenido; el trabajador no sufrió lesiones graves, tuvo solo unos rasguños en los brazos y en la cara; al enterarse de lo ocurrido, el encargado del departamento de mantenimiento sugirió que se colocara a la entrada del taller un botiquín de primeros auxilios acompañado de una señal de advertencia con las palabras “CUIDADO CON LAS TUBERÍAS”.
 
   A los pocos meses, un joven sin experiencia empezó a trabajar en el taller de soldadura, él observó que junto al taller había unas tuberías sin uso que entorpecían el paso; sin poder descubrir la razón de por qué estaban allí, se lo comunicó al encargado del departamento de mantenimiento y éste finalmente por primera vez entendió que la solución al problema, hubiera sido desde un inicio quitar de allí las tuberías, debido a que realmente no tenían ninguna utilidad.
 

La rutina puede hacernos permisivos ante situaciones de riesgo; es por ello que, con un poco de atención, la participación e ideas de todos podemos evidenciar y ayudar a corregir situaciones peligrosas.


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